“La consagración religiosa
coloca al Hermano
bajo la influencia divina
para que dé mucho fruto.
Dedicado por nuevo título
al servicio de los hombres,
ejerce una forma de paternidad espiritual en la Iglesia
y coopera con el Señor
para abrir a las almas
las insondables riquezas
del misterio de la Pascua.”
D.28
Los testimonios que siguen le ponen rostros y experiencias concretas a este número de la Regla de los Hermanos Menesianos
Damos gracias a Dios por haber tocado el corazón de nuestro Hermano Juan Alberto, y por todo los frutos que su
“SÍ” ya está produciendo.
Tener en la familia un Hermano Menesiano, una persona como vos Juan, para mí es un orgullo. Saber que estamos en tus oraciones, que por cierto se sienten de muchas maneras. Por eso te digo GRACIAS, es una bendición que hayas elegido el camino de Dios y te consagres a él.
Cuando tenemos la oportunidad de estar con vos, disfruto de cada momento ya que vivo todo como experiencias únicas.
Particularmente tengo que agradecerte por las veces que me has escuchado y consolado en mi llanto. Que más puedo agregar más que decirle… “Gracias, Dios mío, por tener a Juan Alberto en mi familia”.
Soledad
Hace aproximadamente diez años que conozco al Hermano Juan Alberto y siento que estamos ligados en una misma
sintonía, en esa corriente de gracia espiritual que Dios une para conocernos. Soy católica y servidora de un grupo carismático de oración, y también con otra hermana somos responsables del grupo Padres y Madres Orantes, en mi comunidad de San Eugenio, también en H.O.S.A.
Deseo compartir que mi fortaleza es la oración y para mí es un regalo del Señor Jesús el conocer y tratar
de manera tan directa al Hermano Juan Alberto. Es un orgullo saber que fue llamado por Dios al servicio de su pueblo peregrino. La ternura y la paz interior que transmite son gracias que el Señor derrama abundantemente sobre su corazón. Esa entrega y amor hacia Jesús suscitan en los hermanos que lo rodean, en los jóvenes y niños un compromiso de fe y esperanza, son estos los frutos de una verdadera vocación religiosa.
Yo, como pequeña parte de su familia, me siento honrada de conocerlo, de orar por su apostolado. Y pido a María
Santísima, por su intercesión, que sea siempre su guía para transitar el camino de su Hijo Jesucristo. A Dios Padre Creador, renueve en él cada día el amor a esta vocación; y al Espíritu Santo lo ilumine y con su soplo divino aumente sus inspiraciones de gracia y fortalezca su espiritualidad.
Con todo el amor que nos une en Cristo un abrazo grande y mis felicitaciones al Hermano Juan Alberto.
Marquesa
Profesión religiosa, Vocacional - 10 de julio de 2009 -
“Que cada uno se sienta feliz con la alegría de los demás y sufra con sus penas.” (Regla de 1835)
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