Escuela Menesiana

Escuela Menesiana II

(Bialet-Massé, 23 al 25 de julio de 2026)

Con mucha alegría compartimos la experiencia vivida en el segundo encuentro de la Escuela Menesiana. Cerca de 50 educadores de Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay seguimos recorriendo juntos este itinerario anual de formación, que nos ayuda a profundizar y renovar nuestra identidad como educadores menesianos.

A lo largo de este camino, el método Ver, Juzgar y Actuar nos está permitiendo mirar nuestra realidad educativa con ojos nuevos, iluminados por el carisma heredado de Juan María de la Mennais y Gabriel Deshayes. Desde allí, buscamos leer los desafíos de nuestros centros educativos, formales y no formales, y transformar la riqueza de nuestra tradición en propuestas pedagógicas vivas, significativas y profundamente humanas.

El encuentro presencial en Bialet-Massé fue un regalo. Compartimos momentos de reflexión, trabajo, oración y convivencia que fortalecieron los lazos que nos unen como familia menesiana y como cuerpo para la misión. En un clima de profunda fraternidad, alegría y cercanía, seguimos construyendo un mismo sentir y renovando nuestro compromiso con la educación evangelizadora.

Una de las preguntas que nos acompañó durante estos días fue sobre la identidad de la escuela católica y, de manera particular, cómo seguir ayudando a educadores y estudiantes a descubrir, valorar y disfrutar la riqueza de formar parte de esta hermosa tradición educativa que hemos recibido y estamos llamados a seguir haciendo crecer.

Al finalizar el encuentro, cada equipo local regresó a su comunidad con el desafío de impulsar acciones concretas que ayuden a recrear y fortalecer algún aspecto de nuestra identidad menesiana, respondiendo a las necesidades y realidades de cada obra.

La Comisión agradece de corazón la participación, la disponibilidad y el entusiasmo de todos.
Gracias por la dedicación puesta en la elaboración de los proyectos, por el hermoso clima que hemos construido entre todos y, de manera especial, por el servicio generoso de los delegados, verdaderos compañeros de camino y «ángeles» de sus comunidades locales.

Nos volvimos a nuestras obras con el corazón lleno de gratitud, la alegría del encuentro compartido y la convicción renovada de seguir educando al estilo de Jesús, al modo de Juan María de La Mennais.

Hno. Guillermo Dávila

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