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25 Años de vida del Centro de Educación no Formal Dionisio Díaz

25 Años de vida del Centro de Educación no Formal Dionisio Díaz

La casa se vistió de fiesta para recibir a niños, adolescentes, familias, educadores, Hermanos, antiguos alumnos, antiguos educadores y colaboradores, y celebrar los 25 años de vida de esta hermosa obra.

En un clima de inmensa alegría, pudimos disfrutar de un espectáculo de magia, conocer la historia de la fundación, recordar a los Hermanos que compartieron su vida en la comunidad y leer los testimonios de niños y adolescentes sobre lo que significa el Centro para ellos. Fue una bonita oportunidad para hacer memoria agradecida de la entrega generosa de tantas personas en favor de los más pequeños de estas tierras.

Una memoria que vale la pena evocar y que nos lleva, en primer lugar, a aquel 26 de noviembre de 1983, cuando el H. Superior General Gaudel, luego de su visita pastoral a la Provincia, invitó a abrir una nueva casa en Uruguay. Una invitación que encontró corazones dispuestos a acoger la propuesta y que, en enero de 1996, durante el Capítulo Provincial y con la aprobación del Consejo General, se concretó en el propósito de que «La Provincia fundará en Uruguay una obra en favor de los más necesitados, en la línea del carisma del Instituto».

Comienza entonces un tiempo de búsqueda, de preguntas, contactos y esperas.

En abril de 1997, el P. Juan Escalera, capellán del Colegio La Mennais, propone contactarse con Mons. Wirz, obispo de Maldonado, quien recibe a la comunidad de Hermanos del Colegio de ese momento: Victorino, Juan, Fernando, Guillermo y José María. Más adelante, también se reunirá con el H. Luis, Provincial de aquel entonces.

Luego de estos encuentros surgen como posibles lugares de misión Cerro Pelado, Maldonado Nuevo y San Carlos. El 15 de junio del mismo año, el H. Provincial y su Consejo resuelven solicitar al Hermano Superior General y a su Consejo la autorización para enviar una comunidad de Hermanos a instalarse en la zona de Maldonado Nuevo al año siguiente, con la misión de poner en marcha una obra educativa en ese medio.

El 9 de marzo de 1998, los Hermanos Guillermo, Benjamín y Fernando participan de una reunión de la ONG Rescatando Sonrisas, organización que tiene como objetivo minimizar la vulneración de derechos en la infancia y la adolescencia. Los Hermanos participarán de estas reuniones semanalmente hasta diciembre.

En octubre de 1998 se establece que la comunidad de Hermanos de Montevideo contará con un Hermano más, liberado para realizar, durante tres o cuatro días a la semana, un trabajo pastoral en Maldonado. El Hermano Fernando es quien asume esta misión y, en 1999, ya está trabajando de jueves a domingo en Maldonado Nuevo, animando la vida parroquial y entrando en contacto más directo con la realidad y las personas del lugar. En especial, con dos mujeres de gran corazón, Maruja y María, «medias sandías», como se llamaban ellas mismas, con el humor que las caracterizaba.

En febrero de 2000 se incorporan a las actividades existentes las clases de apoyo escolar, los días jueves y viernes, tanto en la mañana como en la tarde. A su vez, los niños se organizan en dos grupos: de 1.º a 3.º y de 4.º a 6.º año, en cada turno. Para agosto, se alcanza una asistencia diaria de 100 niños y niñas.

En febrero de 2001 se establece la comunidad de Hermanos en Maldonado, conformada por Fernando, Benjamín y Wenceslao. En marzo del mismo año comienza a funcionar el Club de Niños, con 60 inscriptos de 1.º a 6.º año escolar, destacándose el trabajo honorario de los primeros educadores. Más avanzado el año, se presenta ante INAME Maldonado el proyecto para solicitar el convenio correspondiente al Club de Niños. Habrá que esperar un tiempo más.

En 2003 comienza a funcionar el Centro Juvenil en el horario de la tarde, contando con 16 adolescentes, algunos provenientes del Club de Niños y otros propuestos por el equipo técnico.

En 2007, en respuesta al llamado a licitación de un local destinado al funcionamiento de un Centro Juvenil, se establece en el mes de agosto un convenio con INAU para la atención integral de tiempo parcial de 50 adolescentes. En noviembre se realiza la mudanza al nuevo local.

Al año siguiente se firma el convenio con INAU por el Club de Niños, permitiendo, de esta manera, enriquecer la propuesta que se venía brindando.

Y las cosas no quedan allí. En noviembre de 2013 se realiza la mudanza a la casa que, hasta el día de hoy, recibe a niños y adolescentes para continuar aquel sueño inicial: «La Provincia fundará en Uruguay una obra en favor de los más necesitados, en la línea del carisma del Instituto».

Gracias, Dios, por haber inspirado a los Hermanos aquella invitación inicial; por quienes, confiados en tu amor providente, dieron los primeros pasos; por quienes tendieron puentes y unieron las ganas de colaborar con las necesidades de quienes esperaban recibir. Gracias a todos ellos, ha sido posible acompañar la vida de tantos niños, niñas, adolescentes y familias a lo largo de estos 25 años.

Ana Victoria Draper

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