“Con sencillez y alegría, los Hermanos comparten cuanto son, cuanto hacen y cuanto tienen”
(RV 58).
Como todos los años, los Hermanos nos hemos reunido del 3 al 8 de enero para vivir nuestro retiro anual y un tiempo de profundo compartir fraterno. En esta ocasión, lo realizamos en Culiprán, Chile, en un clima de encuentro, oración y alegría comunitaria.
Hemos tenido la gracia de contar con la presencia del Hno. Hervé Zamor, Superior General, quien animó el retiro con cercanía y profundidad; también nos acompañó el Hno. Miguel Aristondo Asistente General. Los miembros de la Familia Menesiana se hicieron presentes de modo virtual, ampliando el espíritu de comunión y familia.
Durante el tiempo de retiro, el Hno. Hervé nos ayudó a orar y profundizar un aspecto fundante de la vocación de Hermano y de todo ser humano: la vida fraterna. Tres ejes guiaron su prédica:
- Hermanos de Jesús, nuestro Hermano Mayor;
- Hermanos de nuestros Hermanos en comunidad y de los laicos de la Familia Menesiana;
- Hermanos de cada uno y cada una.
El retiro culminó con una emotiva y festiva celebración de los 50 años de Vida Religiosa del Hno. Joaquín Grijalvo, ocasión de gratitud, memoria agradecida y alegría compartida.
El día 9 de enero, los Hermanos realizamos una peregrinación al Santuario mariano de Lo Vásquez, donde renovamos la consagración del Distrito Divina Providencia a nuestra Madre, la Virgen María, poniendo una vez más nuestra vida y misión bajo su cuidado.
Luego siguieron unos días de compartir fraterno en Asamblea, en los que los Hermanos abordamos temas vinculados a la vida fraterna, la oración y la pastoral vocacional. Finalmente, cerramos esta rica experiencia con unos hermosos días de servicio misionero, compartiendo visitas, celebraciones y el embellecimiento de las capillas del entorno de Culiprán, llevando alegría y esperanza a las comunidades.
“María, llena de gracia, venimos a ti con toda confianza. Acógenos en tus brazos, danos el descanso y la paz. Ábrenos tu corazón y ayúdanos a vivir contigo y en Ti. Confiando todo nuestro ser en tus manos, queremos hacerte un lugar, profundo y duradero en nuestra vida diaria”
(Oración de Consagración a María).
Hno. Carlos Lovatto


